El Congreso censura a José Jerí y abre una nueva transición presidencial

El Congreso censura a José Jerí y abre una nueva transición presidencial

El Congreso censura a José Jerí y abre una nueva transición presidencial

El Congreso de la República aprobó la censura del presidente interino José Jerí con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, poniendo fin a un mandato que apenas se extendió por cuatro meses. La sesión se realizó en el auditorio José Faustino Sánchez Carrión, debido a los trabajos de refacción en el hemiciclo principal.

 

La decisión se adoptó en un contexto de creciente presión política, marcada por cuestionamientos relacionados con reuniones no registradas con empresarios chinos y presuntas irregularidades que erosionaron de manera progresiva el respaldo parlamentario al mandatario.

¿Qué pasó y por qué lo sacaron?

El trasfondo político de la decisión

Jerí había asumido la jefatura del Estado en octubre pasado, tras la destitución de la entonces presidenta Dina Boluarte. Su gestión estuvo rodeada de tensiones desde el inicio, pero en las últimas semanas el escenario se volvió particularmente adverso.

Las investigaciones fiscales en curso y las denuncias sobre posibles actos de tráfico de influencias generaron un impacto directo en la opinión pública y en las bancadas que inicialmente respaldaron su designación. Conforme se acercan las elecciones generales, varios grupos parlamentarios optaron por tomar distancia, priorizando el costo político de sostener su permanencia.

Desde el punto de vista institucional, el Congreso optó por el mecanismo de censura y no por el de vacancia presidencial. Esta diferencia es relevante: la censura requiere mayoría simple de los congresistas presentes, lo que facilita una salida más rápida; la vacancia, en cambio, exige un número mayor de votos y un procedimiento más complejo. En términos prácticos, la correlación de fuerzas en el pleno hizo viable una resolución inmediata.

Un pleno marcado por tensiones y maniobras reglamentarias

La jornada parlamentaria estuvo precedida por intentos de modificar el curso del procedimiento. La congresista Ana Zegarra planteó una cuestión de orden para que el proceso se encauzara por la vía de la vacancia y no de la censura. Sin embargo, su propuesta fue rechazada por amplia mayoría, lo que permitió continuar con el debate y posterior votación de las mociones acumuladas.

Posteriormente, el pleno decidió omitir el debate prolongado y pasar directamente a la votación final, una señal clara de que el desenlace ya estaba definido en términos políticos. Durante la sesión se registraron intercambios verbales intensos entre congresistas, reflejo del clima de confrontación que ha caracterizado el actual periodo legislativo.

Un episodio que llamó la atención fue la filtración de un comentario captado por un micrófono abierto en la mesa directiva, que evidenció la premura con la que se manejaba el escenario de transición presidencial.

¿Qué ocurre ahora?

Tras la censura, corresponde al Congreso elegir a quien asumirá la conducción del Ejecutivo en esta etapa final previa a los comicios. El presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, anunció que el nuevo mandatario será definido en la siguiente sesión parlamentaria, convocada para el miércoles 18 de febrero a las 18:00 horas.

El desafío inmediato para quien asuma el cargo será garantizar estabilidad institucional y conducir el país hacia las elecciones generales previstas para abril, en un contexto de fragmentación política y desconfianza ciudadana.

¿Qué ocurre ahora?

Una salida política con efectos estructurales

La censura de José Jerí no constituye una sanción judicial, sino una decisión de naturaleza estrictamente política basada en la pérdida de confianza del Parlamento. Sin embargo, sus implicancias trascienden el ámbito congresal: se trata de un nuevo cambio en la jefatura del Estado en menos de una década, lo que refuerza la percepción de inestabilidad crónica en el sistema político peruano.

En términos institucionales, el episodio reabre el debate sobre los límites y alcances de los mecanismos de control político, así como sobre la tensión entre un régimen presidencial y un Congreso con amplias herramientas para remover autoridades.

 

Con la votación ya consumada, el país entra en una nueva etapa de transición. El foco ahora se desplaza hacia la elección del sucesor y la capacidad del sistema político para ofrecer un mínimo de gobernabilidad en la recta final hacia las elecciones.

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